En busca de la esencia

 

Como catalogadores conocemos las herramientas y las estructuras para asignar encabezamientos de materia, en ocasiones nos aprendemos de memoria algunos de ellos, sin embargo, ¿cómo llegamos a identificar los temas de los que trata un texto?

Aquí, entonces entran en escena nuestras competencias lingüisticas.     

¿Cómo puede focalizarse la atención en lo importante de un documento sin ponderar mi subjetividad como persona o sin arriesgar la discriminación de ideas esenciales contenidas en el texto original? He encontrado asequible en este cuestionamiento la propuesta del lingüista Teun A. Van Dijk en la aplicación de ciertas reglas que auxilien en la representación y aprehensión de la información semántica de un documento.

Su propuesta incluye tres macrorreglas que denotan distintas etapas de transformación y aprehensión de un texto, estas son:

  • La Supresión, macrorregla en donde se suprime la información innecesaria, trivial o redundante como los encadenamientos de tipo retórico (circunloquios, conectivos retóricos, adjetivación) con el fin de retomar el mensaje del documento, garantizando su comunicabilidad con brevedad y claridad, sin ornamentos discursivos.

 

  • La siguiente macrorregla es la de Generalización, en la que, a partir de una secuencia de proposiciones, se construye una proposición que contenga un concepto derivado de la secuencia de proposiciones, y la proposición así construida sustituye la secuencia original, un ejemplo de esto es la concreción a una lista de objetos  y/o de acciones que se encuentran en el texto, garantizando de esta forma la economía textual.

 

  • La tercera macrorregla se le denomina de Construcción, con esta regla se construye una proposición que denote el mismo hecho denotado por la totalidad de la secuencia de proposiciones original y se sustituye ésta por la nueva proposición, en esta etapa de transformación es necesario preparar la nueva manifestación con coherencia y cohesión discursiva.

Con frecuencia, identificar los temas de un libro se convierte en una tarea compleja que implica procesos cognitivos que se traducen en la competencia textual del que lleva a cabo esta actividad. En la competencia textual del individuo se verifica su capacidad para identificar las oraciones tópicas de un documento.  

 No sin fastidio de repetir la cantaleta perenne de nuestra profesión pero inminente, me arriesgo a hacer una analogía con los procesos que se deben llevar a cabo a la hora de catalogar en donde también se suprime, generaliza y construyen oraciones tópicas, por supuesto, sin tener presentes estos procesos cognitivos de manera consciente. Tal vez sea una analogía no tan pertinente pero en este contexto profesional se presta a la reflexión y para ejemplificar esto, a continuación muestro un ejercicio de identificación y aplicación de dos macrorreglas a partir de la presentación principal de una noticia por Notimex :
 

Texto original:
Organizaciones sociales y sindicales marcharon desde distintos puntos de la capital mexicana hacia el Senado de la República, como parte de las protestas por las reformas a la ley del ISSTE.

Identificación de la macrorregla de Supresión en el cuerpo de la noticia:

Organizaciones sociales y sindicales, marchan en protesta por las reformas a la ley del ISSSTE, aprobadas la víspera en comisiones de la Cámara de Senadores.

Aplicación  de las macrorreglas de Supresión y Generalización:

Marchas al Senado en contra de reformas a la Ley del ISSTE.

Este  ejemplo de introspección de mi competencia textual deja ver los riesgos de no manifestar de una forma discursiva sin un estilo propio, un rápido y esquemático encadenamiento textual pero que puede mostrar la competencia sintética al  asignar temas.  Y que en realidad,  es muy importante al construir un encabezamiento de materia.

El tratamiento de la información es una de las actividades de la profesión en la que es importante reconocer las limitantes y capacidades con las que se cuenta. Si bien en nuestro caso concreto, trabajamos  con otras técnicas, como las que se recomiendan en las reglas de interpretación de la lista de encabezamientos de la Biblioteca del Congreso, no está de más pensar en otras posibilidades que están sustentadas  en el análisis del discurso, SOBRE TODO cuando en nuestra cotidianidad, de antemano sabemos que  podemos encontrar con que el material que estamos catalogando [para los que no saben, el Departamento trabaja con fotocopias de portada, indices, preliminares, etc.] no tiene las páginas completas de los índices!! o que en la web no encontramos ninguna referencia sobre su contenido -claro que esto ya es menos frecuente-, y entonces solo contamos con el título. Un título que puede ser descriptivo, alegórico, poético, etc. 

Ahora, también, ¿lo sintético y organización de nuestras construcciones de encabezamientos de materia realmente auxilian a los usuarios? No soy la primera ni la última en mencionarlo pero sin duda el cuestionamiento a dado lugar a utilizar -a la par de los encabezamientos de materia- otras formas para acercar a los usuarios a lo que buscan: el resumen, la reseña, el etiquetado social [alguien corríjame si el término no es correcto], entre otros en un ambiente de opacs sociales… 

Hace casi un año, en el III Encuentro de Catalogación y Metadatos,  le pedí a un ponente me permitiera subir a este blog la presentación de su ponencia “Los encabezamientos de materia frente a las tecnologías de la información”,  propósito que no había llevado acabo hasta este día.

Y aún con la vergüenza de difundirlo con tanto retraso, solo me permito decir que vale la pena revisarlo pues presenta de una forma concreta algunos de los problemas que debemos hacer frente de alguna manera los que catalogamos. 

Ponencia Encabezamientos de materia

3 respuestas a En busca de la esencia

  1. Juan Manuel Zurita Sánchez dice:

    Me perece que has tocado uno de los temas más álgidos en el escena de la catalogación, es decir, la necesidad de cultivar competencias en materia de lingüística aplicado al análisis de textos, con el fin de asentar temas o clasificar un material, de la manera en que lo evidenciaste en tu post.

    Pues bien, hasta ahora todo parece indicar que la mayoría de los que se dedican a la catalogación no han querido incursionar en el ámbito de la lingüística, y en otras disciplinas, en tanto que lo consideran fuera de su competencia laboral y profesional. Sin embargo, pienso que es necesario comenzar a cambiar nuestra mentalidad hacia un apertura e interés por aquellos aspectos que puedan reforzar e enriquecer nuestro quehacer bibliotecario, sobre todo tratándose de análisis documental. Comprendo que no es fácil, pero ante un mundo tan cambiante y vertiginoso como el que nos ha tocado vivir, esto se convierte más en una necesidad que en un pasatiempo.

    Por lo tanto, pienso que urge empezar a mirar lo que otras disciplinas nos pueden ofrecer en virtud generar mejores y mayores servicios de información a los usuarios.

    Por otro lado, y fuera de este tema, tal vez te interese revisar un par de ligas que seguro te ayudaran en tu trabajo de tesis.

    http://www.deakialli.com/2009/06/18/enfoque-orientado-al-usuario/

    http://comunidad20.sedic.es/

    Un saludo y ojalá vengan más post como éste.

  2. catalinaperez dice:

    Gracias por los links, los carteles están para copiar. Ahora es más fácil conseguir carteles de otros lados del mundo que de mi propia cuadra.

    Y pues sí ojalá haya más post… Se aceptan temas en la mesa de discusión.

  3. Emilio dice:

    Me parece que es muy importante la primera afirmación del comentario de Catalina: cómo entran en escena nuestras competencias lingüísticas dentro de la clasificación. La propuesta que se presenta, la del lingüista Van Dijk, me parece que es una vía interesante para hacer un análisis semántico de la oración, y también una herramienta metodológica que nos puede ayudar a sintetizar y, posteriormente, representar el contenido intelectual de un documento mediante un encabezamiento de materia. Ahora bien, es cierto que otros factores entran en juego al realizar las tareas propias de nuestro departamento (habilidades y experiencia del propio catalogador) y todo ello se verá reflejado en el registro bibliográfico.
    Sólo como un ejemplo de lo anterior, alguna vez encontré en librunam el libro de Roland Barthes (el célebre semiólogo francés), La aventura semiológica, clasificado en el área de medicina, ya que el catalogador malinterpretó el título y confundió la disciplina lingüística SEMIOLOGÍA con la disciplina médica del mismo nombre dedicada a estudiar los signos y síntomas del cuerpo humano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: